Semana Santa - Ciclo C
Pasión-Muerte-Resurrección: «tiempo de gracia y bendición en que nos adentramos a vivir los misterios de nuestra Salvación»

Hermanos

Nos encontramos en la liturgia de hoy con el texto de Mc 8,27-35, una episodio que tiene tres momentos en los que se desarrolla el diálogo de Jesús con sus discípulos.

 El primer momento es la interrogación que Jesús hace sobre su identidad, ¿quién soy?, primero para la gente y luego para los discípulos. Las respuestas van desde lo más genérico al decir el Bautista, Elías o un profeta a la toma de posición de Pedro, tú eres el Mesías. Lo que era o podía ser la respuesta de todo el mundo no es válido para quienes van haciendo camino junto a él.

En un momento segundo, junto con la sentencia de guardar silencio, tenemos de parte de Jesús el anuncio de su pasión. Será Jesús mismo que clarifica su identidad, lo que Pedro dice con tanta naturalidad, aún no lo asumido en su propio camino de fe, por lo mismo decir que es Mesías en Pedro no pasaba de un título, y Jesús le da contenido, Pedro dices que soy Mesías, entonces el sufrimiento, el rechazo, la muerte son experiencia que en el futuro cercano tendré que experimentar. Jesús adelanta lo que acontecerá para prepararles, pero no puede ahorrar que ellos tengan que hacer esa experiencia.

 Para Pedro esto era inimaginable, en su deseo de ser discípulo, escuchar que Jesús tendría que pasar por lo que anunciaba, y quizás como todo buen amigo que no quiere ver sufrir a quien ama, es que le lleva a parte y le reprende. Pedro tendrá que escuchar aún otras palabras más duras, Jesús le manda ir detrás de él, como si fuese Satanás, indicando que no se da cuenta aún de cómo Dios tiene previstas la historia.

El tercer momento es el anuncio de las condiciones para ser discípulo: renunciar a sí mismo y cargar la cruz, o sea, vivir también la pasión que él experimentará, ya que sólo así se salva la vida y se entra en el Reino.

Los tres momentos los podemos reconocer en nuestro caminar cristiano. Pasamos desde el entusiasmo, a la negación del sufrimiento y las contradicciones, para terminar volviendo a reconocer cuál es la verdad que se nos ha anunciado para volver a aceptarla.

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica