II Domingo de Cuaresma - Ciclo C
Lc. 9, 28-36: «Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con Él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén»

 

      

Pbro. Alberto Rodríguez Reyes

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21 de Mayo #920, Arica

 
La tarea principal del Canciller Diocesano es proveer que las actas de la curia diocesana sean redactadas adecuadamente y luego custodiadas en el archivo correspondiente. Esto está establecido en el canon 482 § 1, el  cual avanza en el § 2 en el perfil que se desea dar a la Curia, permitiendo que pueda designarse a un vicecanciller y se establece categóricamente que ambos son de derecho propio notarios y secretarios de la Curia. Esto implica que la intervención del canciller o la del vicecanciller, en su caso, es ineludible para la redacción y supervisión de todos los documentos que se producen en la Curia, especialmente ligados a su carácter público y oficial. En principio, el canciller es un oficio necesario ya que es el notario de la Curia, y los documentos que suscriben los hacen públicos, desde su legitimidad y también de sus propios contenidos. (1)

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(1) Estracto del libro “La Curia Diocesana. Aspectos Jurídicos y Pastorales”. Facultad de Derecho Canónico. Pontificia Universidad Católica Argentina. Año 2011. Con las debidas licencias.