Diócesis de San Marcos de Arica celebra 40 años de vida junto a su patrono con un llamado a la memoria agradecida y la misión

En un clima de fe, gratitud y profunda comunión eclesial, la Diócesis de San Marcos de Arica conmemoró sus 40 años de vida celebrando a su patrono, San Marcos Evangelista, mediante dos momentos significativos que marcaron este tiempo de gracia: el acto académico conmemorativo y la solemne Eucaristía diocesana.

Las celebraciones se iniciaron el viernes 24 de abril con el acto académico realizado en el Colegio San Marcos, instancia que reunió a autoridades, comunidades educativas, agentes pastorales y fieles de distintos puntos de la diócesis. En la ocasión, la doctora Magdalena Pereira presentó una reflexión centrada en la memoria agradecida y el camino de fe de la Iglesia en Arica, destacando el valor de reconocer la acción de Dios en la historia diocesana y proyectar con esperanza su futuro.

La jornada también contempló expresiones artísticas y culturales, junto con un significativo momento de reconocimientos a representantes de parroquias, movimientos y bailes religiosos, visibilizando el compromiso de hombres y mujeres que han sostenido la vida de la Iglesia en estos 40 años, especialmente en los distintos decanatos del territorio.

Al día siguiente, el sábado 25 de abril, la comunidad diocesana se congregó para celebrar la Eucaristía en honor a su patrono, enmarcada en este aniversario. La celebración comenzó con el ingreso solemne de la Palabra de Dios, acompañada por bailes religiosos, signo de la riqueza de la religiosidad popular del norte de Chile, donde la fe se encarna en la cultura, la tradición y la vida del pueblo.

En su homilía, Monseñor Moisés Atisha Contreras, invitó a vivir este tiempo como una oportunidad para renovar la fe y el compromiso eclesial, señalando que “este aniversario es un tiempo de gracia que nos llama a mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con responsabilidad y abrirnos al futuro con esperanza”. Asimismo, recordó que la diócesis fue erigida en 1986 por San Juan Pablo II, destacando el camino evangelizador recorrido por generaciones de sacerdotes, religiosos y laicos.

El obispo también subrayó los desafíos actuales de la Iglesia en una ciudad marcada por la migración, la diversidad cultural y las realidades sociales propias de una zona fronteriza, animando a fortalecer una Iglesia misionera, sinodal y cercana, que salga al encuentro de todos, especialmente de los más vulnerables, los jóvenes y las familias.

Durante la liturgia de las ofrendas, se presentaron signos cargados de sentido, como velas que representaban los cinco continentes, expresión de la universalidad de la Iglesia, junto a una imagen de San Marcos ofrecida por integrantes de bailes religiosos, reflejando la profunda devoción del pueblo.

Como gesto final, el obispo hizo entrega de una imagen del patrono a los párrocos de la diócesis, enviándolos a sus comunidades como signo de comunión y misión compartida, en este tiempo jubilar.

De este modo, la Iglesia de Arica celebró sus 40 años renovando su identidad y su compromiso evangelizador, reafirmando su vocación de ser una comunidad viva, que camina unida, anuncia a Jesucristo y sirve con esperanza en el extremo norte del país.

Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 27-04-2026