Durante las recientes vacaciones de invierno, la Pastoral Juvenil Diocesana volvió a vivir una de sus experiencias más significativas de evangelización y servicio: las Colonias de Invierno, una iniciativa que reunió a decenas de niños, adolescentes y jóvenes en torno a la fe, la fraternidad y el encuentro con Jesucristo.
En esta oportunidad, las colonias se realizaron en la comunidad Cristo Salvador, durante tres jornadas, y en la comunidad San Ignacio de Loyola, durante cinco días, gracias a la generosa entrega de numerosos jóvenes que decidieron dedicar parte de sus vacaciones al servicio de los más pequeños, haciendo del Evangelio una experiencia concreta de cercanía, alegría y amor.
Aunque las Colonias de Verano permiten abrir entre cinco y ocho centros en distintos sectores de la diócesis, la versión invernal representa un desafío especial para las comunidades parroquiales. Sin embargo, el entusiasmo de los servidores y el compromiso de las parroquias hicieron posible ofrecer, una vez más, un espacio seguro donde los niños pudieron crecer humana y espiritualmente.
Cada jornada comenzaba muy temprano con la celebración de la Santa Misa para todos los servidores. Desde la Eucaristía, los jóvenes ponían en las manos del Señor el trabajo de cada día, renovando su deseo de servir con generosidad y entrega. Posteriormente, los niños, cariñosamente llamados colonos, eran recibidos con un desayuno que daba inicio a una intensa jornada de formación, recreación y encuentro.
A través de catequesis, talleres, dinámicas, juegos, cantos y momentos de oración, los participantes profundizaron cada día en distintos valores inspirados en el Evangelio. Después del almuerzo, las actividades recreativas y deportivas favorecieron la convivencia, la amistad y el trabajo en equipo. Finalmente, el tradicional acto de clausura permitió compartir con las familias los aprendizajes, talentos y alegrías vividas durante esos días.
Pero el servicio no terminaba cuando los niños regresaban a sus hogares. Al finalizar cada jornada, los equipos de animación, catequesis, logística, portería, capilla y otras áreas se reunían para evaluar el trabajo realizado, preparar las actividades del día siguiente y dejar los espacios en óptimas condiciones. Este esfuerzo silencioso refleja el compromiso, la responsabilidad y el espíritu de servicio que caracterizan a la Pastoral Juvenil Diocesana.
Las Colonias de Invierno acogieron a niños y adolescentes entre los 4 y los 16 años, quienes encontraron un ambiente de acogida, amistad y crecimiento integral. Más allá de las actividades recreativas, esta experiencia les permitió descubrir que Dios los ama y camina con ellos, mientras compartían con otros la alegría de vivir la fe.
Para los jóvenes servidores, las Colonias de Invierno también constituyen una verdadera escuela de discipulado misionero. En ellas descubren que anunciar a Jesús no consiste solamente en hablar de Él, sino también en servir con humildad, escuchar con atención, acompañar con cercanía, jugar con entusiasmo y amar gratuitamente. Así, cada gesto, cada sonrisa y cada momento compartido se transforma en un testimonio vivo del Evangelio.
Con iniciativas como esta, la Pastoral Juvenil Diocesana continúa fortaleciendo su misión de formar jóvenes discípulos misioneros, comprometidos con la Iglesia y con la sociedad, haciendo presente a Cristo en el corazón de los niños, de las familias y de cada comunidad, y recordando que la alegría del servicio es también un camino privilegiado para anunciar la Buena Noticia.
Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 29-07-2026











