Diócesis de San Marcos de Arica culminó con una Eucaristía el Mes de la Familia

Matrimonios y familias se reunieron el 24 de octubre en la Catedral San Marcos, en una eucaristía organizada junto a la Comisión Familia y Vida, que tuvo como momento especial el Bautismo de Elisa Antonia, signo de una fe que se vive y transmite en comunidad.

Durante este mes de octubre se promovieron diversas instancias de oración, reflexión y encuentro, entre ellas el Rosario de la Familia, realizado el sábado 3 de octubre, y el V Congreso de la Familia, que convocó a distintos agentes pastorales a reflexionar sobre los desafíos que enfrentan hoy los hogares y sobre la importancia del amor, el diálogo y la fe en la vida familiar.

Al finalizar con el mes de la familia, Mons. Moisés Atisha, invitó a reconocer los dones que Dios concede a cada persona y a descubrir en ellos una oportunidad para encontrarse con el Señor y ponerse al servicio de los demás. En su reflexión, recordó que la vocación cristiana no se vive de manera aislada, sino que se expresa en el amor, el servicio y la vida compartida con los hermanos. Una invitación que también interpela a las familias a hacer de sus hogares espacios donde estos dones se pongan al servicio de la vida y del crecimiento de cada uno de sus integrantes.

Uno de los momentos más significativos de la celebración fue el Bautismo de Elisa Antonia, quien fue acogida en la comunidad cristiana en medio de esta celebración. Este acontecimiento dio un sentido especial a la Eucaristía, recordando que la fe es un regalo de Dios que se acoge y se cultiva en el seno de la familia, mediante el amor, el acompañamiento y el testimonio cotidiano.

Al referirse al Bautismo, Mons. Moisés destacó que este sacramento no es solo una gracia para quien lo recibe, sino también una invitación a toda la comunidad a asumir el compromiso de acompañar su crecimiento en la fe. Como expresó durante su reflexión, “no es solo una gracia para esa persona de entrar en comunión profunda con Dios, sino que la hace parte de una realidad”, subrayando así, que la vida cristiana se vive en comunión y que cada persona está llamada a crecer en la fe junto a los demás.

El Obispo encomendó a Elisa Antonia, a sus padres y padrinos a la protección del Señor, invitando también a la comunidad a acompañarla en su camino de crecimiento espiritual. Su Bautismo se convirtió así en un signo de esperanza y vida nueva, que recordó a los presentes la responsabilidad compartida de transmitir la fe a las nuevas generaciones y de sostenerlas con la oración y el testimonio.

En el marco de la celebración, las familias recibieron como obsequio altares familiares, previamente bendecidos, destinados a fomentar la oración en el hogar y fortalecer el encuentro con Dios en la vida cotidiana. Este signo recuerda que la fe se nutre tanto de la celebración comunitaria como de los pequeños gestos de amor, diálogo y cuidado que dan vida a cada familia.

De esta manera, el Mes de la Familia 2026 concluyó con una celebración que reunió la gratitud, la alegría y el compromiso de seguir creciendo en la fe. La jornada dejó una invitación a continuar construyendo familias sostenidas por el Evangelio, capaces de cultivar el amor, acompañarse en los desafíos y ser testimonio de esperanza y fraternidad en sus hogares y en toda la comunidad diocesana.

Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 26-10-2026