En una emotiva Eucaristía presidida por Mons. Moisés Atisha, la comunidad celebró la renovación de votos de la Hna. Paula Díaz, reconociendo su vida consagrada como signo del amor misericordioso de Dios.
En un clima de alegría pascual, la comunidad de la Parroquia San Ignacio de Loyola se reunió para celebrar con profundo gozo y gratitud los 25 años de vida consagrada de la Hermana Paula Díaz, religiosa de la congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, en una ocasión marcada por la acción de gracias por su vocación.
La celebración se vivió como un verdadero canto de gratitud, en una Eucaristía presidida por el Obispo diocesano, Mons. Moisés Atisha, quien en su homilía destacó tres rasgos fundamentales que han marcado la vida y misión de Hermana Paula.
En primer lugar, subrayó su profundo amor por la misión evangelizadora, reflejado en su constante entrega para que otros conozcan y amen al Señor. “Es una mujer impulsada interiormente por anunciar el Evangelio, que ha sabido dar su tiempo, su corazón y su energía en distintos lugares”, expresó.
Asimismo, destacó su vivencia de la vida comunitaria, recordando que el Señor se hace presente de manera especial en medio de la comunidad. En este sentido, la Hna. Paula ha hecho de la fraternidad no solo un espacio de convivencia, sino un lugar privilegiado de encuentro con Cristo vivo.
Finalmente, Mons. Atisha resaltó su fidelidad a la vocación recibida y al carisma de la misericordia, entendido como ese amor profundo y entrañable de Dios por la humanidad. Una vivencia que ha configurado su vida, haciéndola testigo del amor misericordioso del Señor en medio del mundo.
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la renovación de los votos religiosos, realizada por la Hna. Paula frente a la comunidad, recibiendo este compromiso de manos de su Superiora, la Hna. Salomé, quien se encontraba de visita en la ciudad. Este gesto fue acogido con emoción por los fieles, quienes acompañaron con su oración y cercanía.
Al término de la Eucaristía, el párroco, P. Jesús Apiolaza, agradeció a Dios por el testimonio de vida de la religiosa e invitó a todos los presentes a encomendar su camino bajo el amparo de la Virgen María, pidiendo que el Señor continúe fortaleciendo su vocación con fidelidad y alegría.
La celebración concluyó con un compartir fraterno, donde la comunidad pudo expresar su cercanía y gratitud, celebrando juntos el don de la vida consagrada, signo vivo del amor de Dios que sigue actuando en su Iglesia.
En este tiempo pascual, el testimonio de la Hna. Paula se presenta como una invitación a renovar la fe, a vivir en comunidad y a ser testigos de la esperanza que brota del encuentro con Cristo resucitado, quien continúa llamando y enviando a anunciar la Buena Noticia.
Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 13-04-2026














