Con fe, alegría y espíritu de servicio, la comunidad celebró a San Lorenzo

Con mucha fe, alegría y un profundo sentido de comunidad, los días 09 y 10 de agosto se vivió la festividad de San Lorenzo, un tiempo de encuentro que reunió a numerosos fieles provenientes de distintas comunidades para compartir, celebrar y honrar a su Santo Patrono.

La festividad comenzó el domingo 09 de agosto con la celebración de las Vísperas, dando inicio a este especial tiempo de oración y encuentro. En esta ocasión, los fieles fueron invitados a disponer el corazón para vivir la fiesta de San Lorenzo, recordando su testimonio de fe, entrega generosa y servicio a los demás.

La celebración contó con la presencia de Monseñor Moisés Atisha Contreras, Obispo de la Diócesis de San Marcos de Arica, quien acompañó a la comunidad tanto en la víspera como en la celebración principal del lunes 10 de agosto, compartiendo la alegría de esta fiesta patronal de la Capilla San Lorenzo.

Durante la Misa de Vísperas, Mons. Moisés invitó a los presentes a reconocer que todo lo bueno que nace en el corazón tiene su origen en Dios, quien entrega sus dones y capacita a cada persona para ponerlos al servicio de los demás.

A partir de la imagen de la semilla, el Obispo recordó que San Lorenzo comprendió que los dones recibidos no podían permanecer guardados para sí mismo. Por el contrario, hizo de su vida una entrega generosa al servicio de Dios y de los más necesitados, hasta llegar al martirio.

En este contexto, invitó a la comunidad a preguntarse qué está sembrando Dios en el corazón de cada uno y de qué manera esos dones pueden convertirse en gestos concretos de amor, servicio y solidaridad.

“Nadie es tan pobre que no pueda compartir algo, y nadie es tan rico que no necesite nada de los demás”, recordó Monseñor Moisés, destacando que siempre tenemos algo que ofrecer y, al mismo tiempo, algo que recibir de nuestros hermanos.

Vivir al estilo de San Lorenzo
El lunes 10 de agosto, día de la fiesta de San Lorenzo, la comunidad volvió a reunirse para celebrar con alegría a su Santo Patrono. Durante la Eucaristía, Mons. Moisés puso especial énfasis en que la devoción a San Lorenzo no puede reducirse únicamente a un momento festivo, sino que debe proyectarse en la vida cotidiana.

Retomando la imagen de la semilla, señaló que la fe recibida no está destinada a ser guardada, sino a ser entregada con generosidad: “Si hemos recibido la semilla de la fe, no es para guardarla, sino para entregarla también con generosidad”.

Asimismo, invitó a comprender que acompañar a San Lorenzo implica mucho más que participar de una gran celebración: significa asumir su estilo de vida durante todo el año.

“Nuestra devoción, nuestro afecto por San Lorenzo, no tiene que quedarse solo en el momento comunitario más potente, sino que tiene una proyección: vivir al estilo de San Lorenzo cotidianamente”, afirmó.

De este modo, animó a los fieles a llevar el espíritu de esta fiesta a sus hogares, familias, lugares de trabajo y comunidades, convirtiéndose, allí donde cada uno se encuentre, en verdaderas semillas de fe, esperanza y fraternidad.

San Lorenzo, Patrono de los Diáconos
En el marco de esta celebración, Mons. Moisés destacó de manera especial el servicio que realizan los diáconos en la Iglesia, valorando su entrega generosa y su disposición permanente para acompañar y servir a las comunidades.

La celebración eucarística fue también una ocasión significativa para acompañar a los diáconos en la renovación de sus promesas, reafirmando públicamente su compromiso de servicio a Dios y a su pueblo. En este momento, la comunidad se unió a ellos en oración y acción de gracias por el ministerio que realizan y por su generosa entrega al servicio de la Iglesia.

El Obispo recordó que San Lorenzo es el Santo Patrono de los Diáconos y que su testimonio constituye una inspiración permanente para quienes han recibido este ministerio. Su vida, marcada por el servicio, la cercanía con los más pobres y la entrega generosa hasta el martirio, sigue siendo hoy un llamado a vivir el diaconado con humildad, fidelidad y espíritu de servicio.

En este sentido, Mons. Moisés invitó a los diáconos a renovar cada día el sentido de su vocación, recordando que el ministerio diaconal no consiste solamente en realizar determinadas tareas, sino en hacer de la propia vida una entrega al servicio de Dios y de los hermanos, especialmente de quienes más necesitan de la presencia, cercanía y misericordia de la Iglesia.

Una Iglesia cercana a los más necesitados
Durante su homilía, el obispo destacó también el testimonio de San Lorenzo y su preocupación por quienes más necesitaban de la comunidad cristiana. Recordó que el santo puso a los pobres y a los predilectos de Jesús en el centro de su corazón, entregando su propia vida como testimonio del Evangelio.

En esta línea, afirmó que “el gran tesoro de la Iglesia no es ni el oro ni la plata, sino Jesucristo y los pobres”, expresión que sintetiza el llamado a vivir una fe comprometida, cercana y atenta especialmente a quienes necesitan apoyo, compañía y esperanza.

La invitación fue también a servir sin buscar reconocimiento ni recompensa, siguiendo el ejemplo de San Lorenzo: “sembrar sin miramiento, sin cálculo, sin medida”, llevando a cada persona el don de la fe, la cercanía y el rostro de Jesús.

Al finalizar la celebración, Mons. Moisés pidió al Señor que renueve las fuerzas de quienes sirven en la comunidad y que los cansancios y dificultades no sean un impedimento para salir al encuentro de los demás.

Una fiesta que continúa en la vida cotidiana
La festividad de San Lorenzo se convirtió así en mucho más que una celebración patronal. Fue una oportunidad para renovar la fe, fortalecer los lazos comunitarios, acompañar y animar el ministerio de los diáconos y recordar que cada cristiano está llamado a ser una semilla que, puesta en las manos de Dios, puede dar frutos allí donde ha sido sembrada.

Con la alegría propia de una comunidad que se reúne para celebrar a su Santo Patrono, los fieles culminaron estos días de fiesta renovando su compromiso de seguir caminando juntos y de llevar a sus hogares y comunidades el ejemplo de San Lorenzo: una vida entregada a Dios, al servicio de los demás y, de manera especial, de quienes más lo necesitan.

Fuente: Comunicaciones Obispado de Arica
Arica, 12-08-2026