En el marco de las celebraciones por sus 40 años de vida diocesana, la Diócesis de San Marcos de Arica realizó este viernes 28 de agosto un Congreso Diocesano en el Colegio Santa Ana, que reunió a sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, religiosos y agentes pastorales representantes de las distintas comunidades, y que contó con la presencia de Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, Nuncio Apostólico en Chile.
El encuentro fue una nueva instancia dentro del camino que la diócesis ha venido desarrollando durante este año para conmemorar sus cuatro décadas de vida, generando un espacio de encuentro, reflexión y celebración en torno a la historia y la misión de la Iglesia de San Marcos de Arica.
Una Iglesia que agradece su historia y mira al futuro
Al inaugurar el Congreso, el Obispo de San Marcos de Arica, Mons. Moisés Atisha Contreras, destacó el significado de celebrar estos 40 años, poniendo en el centro la historia construida por tantas personas que han entregado su vida al servicio de la Iglesia.
En este contexto, hizo memoria de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, agentes pastorales, familias y tantos hombres y mujeres que, desde las distintas comunidades, han contribuido a la vida de la Diócesis y al anuncio del Evangelio en este territorio.
El Obispo destacó también la particular misión de una Iglesia situada en una tierra de frontera, marcada por el encuentro de pueblos y culturas y por diversas realidades sociales. Desde esta identidad, invitó a fortalecer la corresponsabilidad y la comunión, renovar el compromiso evangelizador y mantener una especial cercanía con las familias, los jóvenes, los pobres, los migrantes y quienes viven situaciones de sufrimiento y exclusión.
“Celebrar 40 años no significa solamente mirar hacia atrás”, señaló Monseñor Atisha, subrayando que la historia recibida debe convertirse en impulso para el presente y el futuro. “La gratitud por lo vivido debe convertirse en un compromiso con el futuro”, afirmó.
El Nuncio Apostólico invitó a valorar la herencia recibida
Durante el Congreso, el Nuncio Apostólico en Chile, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, expresó su alegría por acompañar a la comunidad diocesana en esta celebración y recordó que la Diócesis de San Marcos de Arica fue creada el 29 de agosto de 1986 por el Papa San Juan Pablo II, como fruto de un largo proceso de crecimiento de la comunidad católica y de la labor pastoral desarrollada en este territorio.
En su mensaje, invitó a reconocer la acción de Dios a lo largo de estas cuatro décadas y a valorar la herencia recibida de quienes precedieron a la generación actual. Recordó a obispos, sacerdotes misioneros, religiosas, religiosos y laicos que recorrieron las comunidades, acompañaron a los enfermos, impulsaron obras pastorales y educativas y estuvieron al servicio de quienes más lo necesitaban.
“Somos beneficiarios de un árbol que no plantamos”, expresó el Nuncio, utilizando esta imagen para destacar que la fe y la vida de la Iglesia que hoy se reciben son fruto del trabajo y la entrega de generaciones anteriores. Por ello, animó a continuar cuidando ese legado y a sembrar para las nuevas generaciones.
Asimismo, valoró especialmente la riqueza de la religiosidad popular de Arica, expresada en sus tradiciones, cantos y danzas. También destacó el trabajo que la diócesis desarrolla en ámbitos como la pastoral social, la promoción humana, el acompañamiento a las familias, jóvenes y migrantes, la educación y las obras de caridad, señalando que el Evangelio se anuncia también a través del servicio concreto a las personas.
La historia de la evangelización en el territorio
Como parte del programa, el Doctor en Historia Eclesiástica, Sr. Misael Heriberto Camus Ibacache, presentó la charla magistral “Geografía religiosa en el proceso de evangelización: la Diócesis de Arica, 1618-1986”.
La exposición permitió recorrer parte de la extensa historia de la evangelización en este territorio y reconocer la relación entre la presencia de la Iglesia, las comunidades, las culturas y los distintos procesos históricos que han marcado la realidad de Arica.
La instancia aportó una mirada histórica a la celebración de los 40 años, permitiendo a los participantes reconocer que la actual Diócesis es heredera de una historia de fe que se remonta mucho más atrás de su creación en 1986.
Una celebración marcada por la identidad de Arica
El Congreso también tuvo momentos de encuentro y celebración cultural. Los participantes pudieron disfrutar de la presentación del baile de caporales Kusi Jatha y de la intervención musical del saxofonista Francisco Antiman Muñoz.
La presencia de estas expresiones artísticas permitió incorporar al encuentro parte de la riqueza cultural de la región y celebrar la fe desde la identidad propia de este territorio.
Otro momento especial fue la entrega de distinciones a personas que han dedicado parte importante de sus vidas al servicio de la Iglesia. El reconocimiento quiso poner en valor sus testimonios de fe, entrega y servicio, representando también a tantos hombres y mujeres que, desde las comunidades y distintas áreas pastorales, han aportado silenciosamente a la construcción de la historia diocesana.
Un aniversario que impulsa la misión
El Congreso concluyó reafirmando que la celebración de los 40 años es también una oportunidad para renovar la misión de la Iglesia en Arica. El llamado es a continuar fortaleciendo la comunión, asumir con esperanza los desafíos del presente y salir al encuentro de las nuevas generaciones y de quienes necesitan una Iglesia cercana y acogedora.
El encuentro se suma así a las diversas actividades que la Diócesis de San Marcos de Arica ha venido realizando durante este año para conmemorar sus cuatro décadas de vida, en un camino que busca unir la memoria de quienes han sembrado la fe con el compromiso de quienes hoy tienen la tarea de continuar esa misión.
Desde esta tierra de frontera y encuentro, la comunidad diocesana renueva su deseo de seguir anunciando a Jesucristo con alegría y de ser signo de esperanza, especialmente para quienes más necesitan experimentar la cercanía y el amor de Dios.
Bajo la protección de la Virgen de Las Peñas y de Nuestra Señora del Carmen, la Diócesis continúa este tiempo celebrativo confiando su camino al Espíritu Santo y poniendo en sus manos el presente y el futuro de esta Iglesia particular. Cuarenta años de historia que agradecemos, una misión que renovamos y un camino que seguimos construyendo juntos.






























