DIÓCESIS DE SAN MARCOS DE ARICA CELEBRA CON ALEGRÍA 40 AÑOS DE VIDA Y MISIÓN

Con una emotiva Eucaristía, la comunidad diocesana se reunió para dar gracias a Dios por cuatro décadas de historia, fe y servicio. La celebración contó con la presencia de Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, Nuncio Apostólico en Chile, quien compartió la homilía y transmitió a la comunidad el saludo y la cercanía espiritual del Papa León XIV.

Con un corazón agradecido y lleno de alegría, la Diócesis de San Marcos de Arica celebró sus 40 años de vida y misión con una solemne Eucaristía en la Catedral San Marcos. La celebración reunió a sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos, agentes pastorales representantes de las distintas comunidades diocesanas y autoridades regionales, quienes se congregaron en torno al altar para dar gracias a Dios por la historia compartida y por tantas personas que han entregado su vida al servicio del Evangelio.

La Eucaristía fue presidida por Mons. Moisés Atisha Contreras, Obispo de San Marcos de Arica, y concelebrada por el Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, junto a los sacerdotes que sirven en las distintas comunidades de la diócesis.

El saludo y la cercanía del Papa León XIV

La presencia del representante del Santo Padre dio un especial significado a esta celebración. Durante su homilía, Mons. Vayalunkal transmitió a la comunidad diocesana el saludo y la cercanía espiritual del Papa León XIV.

“Como Nuncio Apostólico y representante del Santo Padre aquí en Chile, les traigo los preciosos saludos y las oraciones de nuestro querido Papa León XIV”, expresó. Asimismo, compartió que, durante su reciente encuentro con el Pontífice, este le pidió transmitir su amor y cercanía espiritual a todo el pueblo de Chile.

Desde esta cercanía con el Santo Padre, el Nuncio invitó a la comunidad a vivir el aniversario como una acción de gracias por la presencia de Dios a lo largo de estas cuatro décadas y por la historia construida por tantas generaciones de hombres y mujeres que han mantenido viva la fe y han hecho presente el Evangelio en las distintas realidades de esta Iglesia particular.

Una historia de fe y servicio

En su homilía, Mons. Vayalunkal destacó la misión que la Diócesis de San Marcos ha desarrollado durante estos 40 años, acompañando a personas y comunidades a través de la piedad popular, la educación, la catequesis, la pastoral social y la pastoral de movilidad humana, entre otras expresiones de servicio.

“Celebrando los 40 años de existencia de esta jurisdicción eclesial”, señaló, la comunidad está llamada a proclamar la misericordia y la fidelidad del Señor, reconociendo la presencia misionera de la Iglesia en los distintos espacios de la vida de Arica.

El Nuncio puso en valor especialmente la presencia de la Iglesia junto a quienes necesitan acompañamiento y esperanza, destacando que esta misión se expresa de manera concreta en la cercanía con las familias, la acogida de quienes llegan desde otros países buscando un futuro mejor, la educación de niños y jóvenes, la visita a los enfermos y el acompañamiento a quienes atraviesan momentos de dificultad.

“Hoy nos corresponde a nosotros hacer que ese anuncio llegue a otros”

A la luz del Evangelio, el Nuncio recordó que la celebración de los 40 años también interpela a la comunidad en el presente. La fe recibida de generaciones anteriores debe continuar siendo anunciada y compartida con quienes hoy buscan sentido, esperanza y un encuentro con Cristo.

“Hoy nos corresponde a nosotros hacer que ese anuncio llegue a otros”, expresó, recordando que todos hemos recibido la fe de alguien que, en algún momento de nuestra vida, nos habló de Cristo y nos ayudó a descubrir que Él ya caminaba a nuestro lado.

Desde esta perspectiva, invitó a la comunidad diocesana a asumir con esperanza el desafío de continuar siendo discípulos misioneros y llevar el Evangelio a todos los rincones de esta tierra nortina. Una tarea que, señaló, requiere disponibilidad, cercanía y confianza en Dios.

“El Señor está con nosotros, vive en su Iglesia. Caminemos con Él, caminemos con el Señor”, manifestó, llamando a no enfrentar la misión únicamente desde las propias fuerzas, sino desde la confianza en la presencia permanente de Cristo.

Jóvenes y nuevas vocaciones

De manera especial, Mons. Vayalunkal invitó a rezar por los jóvenes, para que puedan formar familias cristianas auténticas, y por nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.

Encomendó esta intención a la oración de toda la comunidad, confiando en que Dios continúa llamando a hombres y mujeres dispuestos a entregar su vida al servicio de la Iglesia y de sus hermanos.

Al finalizar su homilía, puso bajo la intercesión de San Marcos Evangelista, Patrono de la Diócesis, el camino de esta Iglesia particular, pidiendo que permanezca fiel al Evangelio recibido y generosa en anunciarlo. También elevó su oración por el Obispo, los sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas y por todos los fieles laicos que forman parte de esta comunidad.

Asimismo, encomendó a María Santísima el caminar de la Iglesia de Arica, recordando la profunda devoción mariana presente en el pueblo bajo las advocaciones de la Virgen de Las Peñas y Nuestra Señora del Carmen, para que siga siendo, en medio de esta tierra nortina, un signo humilde y creíble del amor de Cristo.

Una historia que continúa

La celebración de los 40 años de la Diócesis de San Marcos de Arica se vivió como un verdadero encuentro de la familia diocesana: un momento para agradecer a quienes han sido parte de esta historia, celebrar el camino compartido y renovar la confianza en la misión que la Iglesia está llamada a seguir desarrollando en esta tierra de frontera.

Estos 40 años no son solamente una fecha en el calendario. Son una historia viva, tejida por rostros, comunidades, encuentros, servicio, oración y fe. Una historia que continúa escribiéndose en el presente y que invita a las nuevas generaciones a tomar parte de ella.

Con la mirada puesta en el futuro y bajo la protección de San Marcos Evangelista, de la Virgen de Las Peñas y de Nuestra Señora del Carmen, la comunidad diocesana continúa su camino, confiando en que el Señor seguirá acompañando a su Iglesia y haciendo fecunda su misión de anunciar a Jesucristo y hacer presente su amor en cada rincón de Arica.