Bajo el lema “La alegría del amor en la era de la IA”, familias y agentes pastorales participaron en el V Congreso de Familias de la Diócesis de San Marcos de Arica, una jornada de reflexión sobre los desafíos de la inteligencia artificial, la importancia de los vínculos personales y la misión de la familia como espacio de encuentro, formación y esperanza. La actividad se enmarcó en la celebración de los 40 años de la diócesis y los diez años de la exhortación apostólica Amoris Laetitia.
Educar para el encuentro en tiempos digitales
El Congreso contó con tres exposiciones que abordaron, desde distintas perspectivas, el papel de la familia ante los desafíos culturales y tecnológicos de nuestro tiempo.
La doctora Pamela Zapata Sepúlveda, psicóloga y académica de la Universidad de Tarapacá, invitó a reconocer el hogar como el primer espacio para educar en el respeto, la inclusión, el diálogo y la fraternidad. Su reflexión destacó especialmente la importancia de cultivar estos valores en una región fronteriza y culturalmente diversa como Arica.
Por su parte, el Padre Jesús Apiolaza Fernández, párroco de San Ignacio de Loyola, reflexionó sobre el lugar de la familia frente al avance de la inteligencia artificial, a partir de la Encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV. En su exposición, destacó tres tareas fundamentales para humanizar la vida digital: recuperar la presencia, educar a los seres queridos y proteger la intimidad. Su invitación fue a aprender a “perder tiempo” con quienes amamos, dedicándoles atención, escucha y una presencia auténtica.
El Padre Osvaldo Briceño Heredia, director del Instituto Pastoral Arquidiocesano de La Serena, cerró las exposiciones poniendo el acento en la misión de la familia como educadora de esperanza. Frente a una cultura que puede fragmentar la inteligencia, los afectos y la voluntad, recordó que el hogar está llamado a acompañar la vida, transmitir la fe y contribuir a la construcción de una sociedad más humana.
La familia, una Iglesia doméstica que anuncia el Evangelio
Uno de los momentos significativos de la jornada fue la presentación de un mensaje en video del Papa León XIV, quien recordó la importancia de acompañar y fortalecer a las familias, para que el amor siga siendo fuente de vida y esperanza.
En sintonía con este llamado, el obispo de San Marcos de Arica, Monseñor Moisés Atisha Contreras, invitó a renovar la reflexión sobre Amoris Laetitia y Magnifica Humanitas, planteando el desafío de acercar a Jesús y su Evangelio a la vida cotidiana de las familias.
En este contexto, bendijo los Altares Familiares que los participantes llevarán a sus hogares, como signo de la presencia de Jesús, María y José y como invitación a hacer de cada casa un lugar de oración, encuentro y crecimiento en la fe.
Al referirse a los desafíos del mundo digital, el Obispo señaló la importancia de reconocer que la tecnología forma parte de la realidad actual, sin permitir que determine por completo la manera de relacionarnos. La inteligencia artificial puede contribuir al diálogo y facilitar algunas tareas, pero es fundamental resguardar siempre la dignidad humana y cuidar los vínculos personales. Desde esta perspectiva, la familia está llamada a ser una Iglesia doméstica que vive y anuncia el Evangelio también en los nuevos escenarios culturales y tecnológicos.
La reflexión adquirió un significado especial en el marco de los 40 años de la Diócesis. Mons. Moisés Atisha destacó la riqueza de la Iglesia de Arica, una gran familia que reúne distintas culturas, generaciones e historias, desde el mar hasta el altiplano y la cordillera. En medio de esta diversidad, recordó la importancia de reconocernos como hijos amados de Dios, llamados a construir comunidad desde el respeto, la fraternidad y el amor.
Regalar tiempo, escuchar y acompañar
Las experiencias compartidas por los participantes permitieron reconocer cómo estas reflexiones se conectan con los desafíos concretos de la vida familiar y comunitaria.
Exequiel Adasme, catequista de la parroquia San Juan Bosco, valoró la oportunidad de reflexionar sobre cómo la tecnología puede generar distancia cuando reemplaza la conversación y la cercanía. A su juicio, encuentros como este ayudan a descubrir caminos para fortalecer los vínculos y recuperar espacios de diálogo en las familias.
Jessica Guerrero, quien llegó desde Coquimbo junto a su familia, destacó especialmente la invitación a “perder tiempo” con los demás. “Ahora también tenemos que hacer la otra revolución, la de donar tiempo, donarse con el otro”, expresó, subrayando la necesidad de poner el encuentro personal y la entrega mutua en el centro de nuestras relaciones.
Por su parte, Blanca Medrano Gandolfo y Martín Del Solar Soto, matrimonio delegado de la Comisión Familia y Vida, reafirmaron el compromiso de la Pastoral Familiar con la escucha, el acompañamiento y la integración. Entre sus anhelos está que en cada parroquia exista una familia dispuesta a acoger y acompañar a quienes atraviesan dificultades, contribuyendo a que nadie se sienta solo.
El V Congreso de Familias concluyó con la invitación a llevar lo reflexionado a los hogares y las comunidades, generando nuevos espacios de formación, encuentro y acogida. Encomendadas a la Sagrada Familia de Nazaret, las familias fueron llamadas a renovar su compromiso de ser testimonio de amor y esperanza en medio de los desafíos actuales.
En una época marcada por la rapidez y la conexión digital, el Congreso recordó que ninguna tecnología puede sustituir el valor de una presencia cercana, una escucha atenta y el tiempo compartido con quienes amamos. Humanizar la era digital comienza, así, en la vida cotidiana: en cada hogar que cultiva el diálogo, fortalece la fe y hace del amor un camino para encontrarse con Dios y con los demás.
Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 20-10-2026















