Catedral San Marcos de Arica: 150 años consagrada al Señor y al servicio de su pueblo

Con una solemne Eucaristía presidida por el Obispo de Arica y Parinacota, Mons. Moisés Atisha Contreras, la Iglesia diocesana celebró los 150 años de la dedicación de la Catedral San Marcos, dando gracias a Dios por la historia de fe que este templo ha resguardado y renovando su compromiso de seguir edificando una Iglesia viva al servicio de la comunidad.

La tarde del viernes 3 de julio, la Catedral San Marcos se convirtió nuevamente en el corazón espiritual de la diócesis al reunir a cientos de fieles para conmemorar el sesquicentenario de su dedicación. La celebración eucarística fue concelebrada por sacerdotes de las distintas parroquias, junto a diáconos, religiosos, agentes pastorales, voluntarios y representantes de diversas comunidades eclesiales. También participaron autoridades civiles y militares que quisieron unirse a esta significativa acción de gracias.

La conmemoración fue una oportunidad para reconocer la acción de Dios a lo largo de estos 150 años, recordando que este templo ha acompañado la vida de generaciones de ariqueños. En él se han celebrado bautismos, matrimonios, ordenaciones sacerdotales, despedidas de seres queridos y tantas otras experiencias donde hombres y mujeres han encontrado consuelo, esperanza y fortaleza en el encuentro con Jesucristo.

Un templo con una historia que habla de esperanza
Durante la celebración también se recordó la historia de este emblemático templo. Su estructura metálica fue encargada originalmente por el gobierno peruano a los talleres del ingeniero francés Gustave Eiffel para ser instalada en el balneario de Ancón. Sin embargo, tras el devastador terremoto de 1868 que destruyó la antigua iglesia matriz de Arica, la construcción fue destinada a esta ciudad.

La estructura llegó a Arica en 1875 y fue dedicada al culto el 2 de julio de 1876. Décadas más tarde, en 1984, fue declarada Monumento Nacional y, con la creación de la Diócesis de San Marcos de Arica en 1986 por san Juan Pablo II, recibió oficialmente el título de Catedral. Estos antecedentes fueron recordados por el párroco de la Catedral San Marcos, padre Mauricio Valenzuela, quien destacó el profundo valor histórico, patrimonial y espiritual que este templo representa para la ciudad y para la Iglesia local.

Entre las autoridades presentes estuvieron el alcalde de General Lagos, Alex Castillo Blas; el alcalde de Camarones, Cristian Zavala Soto; el diputado Luis Malla Valenzuela, además de representantes del Ejército y de diversas instituciones de la región, quienes se unieron a la celebración de un patrimonio que forma parte de la memoria, la identidad y la fe del pueblo ariqueño.

«La verdadera riqueza de la Catedral es su pueblo»
En su homilía, Mons. Moisés Atisha invitó a mirar más allá de la belleza arquitectónica del edificio para descubrir el verdadero sentido de esta conmemoración.
«No es solo una construcción material la que estamos celebrando o recordando; es que, desde este templo, cada uno ha ido encontrando su lugar.»

El Obispo recordó que la Iglesia no está formada únicamente por piedras o muros, sino por las personas que la integran y la hacen vivir día a día. Por ello, animó a todos los presentes a renovar su compromiso con la misión evangelizadora, invitándolos a «formar la comunidad que le da vida a este monumento».

Una Catedral que sigue construyendo comunidad
Al concluir la celebración, diversos sacerdotes compartieron sus reflexiones sobre el significado de este aniversario.

El padre Amador Soto Miranda, párroco de Codpa y Belén, recordó que la verdadera Iglesia está formada por «las piedras vivas», es decir, cada uno de los creyentes que conforman la comunidad cristiana.

En la misma línea, el padre Ricardo García Castro, párroco de San Miguel Arcángel del Valle de Azapa, destacó que la Catedral es hoy parte de la identidad de Arica y, evocando la Primera Carta de San Pedro, afirmó: «Nosotros somos las piedras vivas que edificamos la Iglesia, el gran templo donde se viene a profesar la fe.»

Por su parte, el diácono Marcelo Cisternas González, de la comunidad del Valle de Lluta, expresó que la Catedral «es la que nos convoca a todos los cristianos para empaparnos más de nuestra fe». El padre Eduardo Alfaro Sáez, párroco de Cristo Hermano de los Hombres, la definió como «una madre que acoge» a toda la diócesis, mientras que el padre Jesús Apiolaza destacó que es el lugar «donde habita y está presente Jesús».

El testimonio de quienes hacen vida la Iglesia
Los laicos también compartieron el profundo significado que tiene la Catedral en sus vidas.

Sandra Alvarado Chacaltana, de la comunidad Virgen del Carmen de la Gruta del Morro, expresó emocionada: «Para mí es muy significativo y un orgullo estar aquí y ayudar.»

Carolina Romero Figueroa, encargada de las redes sociales de la Catedral, valoró que «el poder celebrar hace que se genere comunidad», mientras que Glidella Fernández Herrera, integrante de la Pastoral Familiar y Encuentro Matrimonial, destacó la misión evangelizadora y social que allí se desarrolla, señalando que «el mensaje que nos entregan a nosotros nos queda en el alma».

Ariel Carrasco de la Fuente, del Hogar Don Bosco, manifestó su alegría al constatar la creciente participación de los jóvenes en la vida de la Iglesia: «Están volviendo los jóvenes a la Iglesia, y eso es lo importante.»

Por su parte, Rubí Tapia Trobok, integrante de la Comisión Familia y Vida, compartió un emotivo recuerdo al señalar que fue bautizada hace setenta años en la entonces Parroquia San Marcos, hoy Catedral, reflejando cómo este templo ha acompañado la vida de innumerables familias de la región.

Un legado que mira hacia el futuro
La celebración de los 150 años de la dedicación de la Catedral San Marcos fue mucho más que la conmemoración de un acontecimiento histórico. Fue una renovada profesión de fe y un llamado a seguir construyendo una Iglesia cercana, acogedora y misionera.

Después de siglo y medio de historia, la Catedral continúa siendo una casa abierta para todos: un lugar donde el Pueblo de Dios se reúne para celebrar los sacramentos, alimentar su esperanza y fortalecer la comunión. Más que un monumento patrimonial, sigue siendo un signo vivo de la presencia del Señor en medio de su pueblo y el corazón espiritual desde donde la Iglesia de San Marcos de Arica continúa anunciando el Evangelio y sirviendo a la comunidad.

Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 09-07-2026