La Pastoral Juvenil Diocesana “Hayu Khana” vivió un intenso tiempo de misión durante el verano 2026, desarrollando cinco Centros de Colonias de Verano donde jóvenes servidores acompañaron a niños y niñas de Arica, ofreciéndoles espacios de encuentro, formación, recreación y experiencia de fe, poniendo a Jesús en el centro de cada jornada.
La Pastoral Juvenil “Hayu Khana” perteneciente a la Diócesis de San Marcos de Arica, llevó a cabo durante el verano 2026 su servicio pastoral, dirigido a los más pequeños de nuestra comunidad diocesana, realizando cinco Centros de Colonias de Verano, con el objetivo de ofrecer un espacio de encuentro, formación y sana diversión para niños y niñas de 4 a 15 años.
Esta labor pastoral contó con el valioso acompañamiento del P. Jesús Apiolaza, asesor diocesano, quien acompaño previamente a 178 jóvenes en su acreditación sobre prevención y luego como servidores en los distintos centros: Santa Cruz, Cristo Salvador, San José Obrero, San Ignacio de Loyola y Cristo Hermano de los Hombres, beneficiando a una cantidad cercana a los 600 niños y niñas de la ciudad de Arica.
Las Colonias de Verano, también fueron acompañadas constantemente con la visita de Monseñor Moisés Atisha y Hermanas de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, quien entregaron un gran aporte y presencia pastoral en esta instancia lúdico pastoral.
Los jóvenes se preparan desde el mes de septiembre, disponiendo su corazón y su tiempo para el servicio y la entrega a los más pequeños durante el verano. Más allá de ofrecer una semana de vacaciones, este servicio tiene un profundo trasfondo evangelizador, mostrando a Jesús a través del testimonio, el servicio fraterno, dinámicas, catequesis y diversos momentos lúdicos a lo largo del día. Además, y gracias al apoyo del programa JUNAEB, se entregó a los niños desayuno, almuerzo y colación diaria.
Cada jornada de servicio comenzaba a las 07:00 horas con la celebración de la Santa Misa, realizada únicamente con los monitores, recordando que todo servicio nace y se fortalece desde el Altar. A las 08:30 horas se recibía a los colonos, dando inicio a las actividades del día. La jornada con los niños finalizaba a las 16:00 horas, momento en que eran retirados por sus familias.
Sin embargo, el servicio no terminaba allí. Posteriormente, los monitores ordenaban y preparaban los espacios para el día siguiente y, a las 17:00 horas, se reunían para realizar la evaluación diaria, dando la palabra a todos los participantes. En este espacio se entregaban las indicaciones para la jornada siguiente y se dejaban listos los materiales, finalizando la jornada cerca de las 18:00 horas, para regresar nuevamente al día siguiente a las 07:00 horas, con el mismo espíritu de entrega.
Durante este año, las Colonias de Verano se desarrollaron en tres semanas. La primera, del 05 al 09 de enero, trabajando de forma simultánea los centros Santa Cruz y Cristo Salvador. La segunda semana, del 12 al 16 de enero, se realizaron también de manera simultánea las Colonias San Ignacio de Loyola y San José Obrero. Finalmente, la tercera semana, del 19 al 23 de enero, se llevó a cabo el quinto y último centro del año, correspondiente a Colonias Cristo Hermano de los Hombres.
Todos los centros compartieron la misma dinámica de servicio, caracterizada por la entrega generosa, el compromiso y el amor de los jóvenes hacia los más pequeños, haciendo de este verano una experiencia significativa de fe, comunidad y alegría.




















