Con una masiva participación de fieles, pescadores, bailes religiosos y autoridades regionales, la Diócesis de San Marcos de Arica celebró la tradicional fiesta de los Santos Pedro y Pablo, una jornada de profunda fe que culminó con la emotiva procesión marítima por la bahía de Arica.
En un ambiente marcado por la oración, la alegría y la tradición, el pasado 29 de junio la comunidad diocesana se reunió en la caleta del Puerto de Arica para vivir una de las celebraciones religiosas más significativas para el mundo de la pesca artesanal y para la Iglesia. La festividad congregó a cientos de personas, entre ellas pescadores, familias, bailes religiosos y autoridades regionales, quienes participaron con gran devoción en honor a los santos patronos.
La presencia de representantes de diversas instituciones de la región dio un especial realce a esta tradicional celebración, reafirmando su profundo valor religioso, cultural y patrimonial para la ciudad de Arica.
La jornada comenzó con la celebración de la Santa Misa, presidida por Mons. Moisés Atisha Contreras, Obispo de la Diócesis de San Marcos de Arica, y concelebrada por los presbíteros Jesús Apiolaza y Mauricio Valenzuela. Durante la Eucaristía, los bailes religiosos ofrecieron sus cantos y danzas como expresión de la fe popular, una tradición que, generación tras generación, continúa dando testimonio del amor y la devoción al Señor.
En su homilía, Mons. Moisés Atisha invitó a los presentes a contemplar la vida de San Pedro y San Pablo como el testimonio de dos hombres muy distintos entre sí, marcados por sus propias fragilidades, pero profundamente transformados por el encuentro con Jesucristo.
El Obispo recordó que ambos apóstoles experimentaron el miedo, el error y la debilidad; sin embargo, permitieron que la gracia de Dios actuara en sus vidas, convirtiéndose en grandes anunciadores del Evangelio.
«Celebramos a Pedro y a Pablo, hombres comunes y corrientes, pero que se dejaron arrebatar por el inmenso amor de Dios manifestado en el Señor Jesús», expresó, destacando que ese mismo llamado sigue resonando hoy para hombres y mujeres que desean ser testigos del amor de Cristo en medio del mundo.
Asimismo, animó a la comunidad a no dejarse vencer por los temores, recordando que es Dios quien fortalece a quienes confían en Él y los envía a anunciar la Buena Noticia con sencillez y esperanza. «El Señor nos libra de nuestros temores; es Él quien nos hace fuertes y nos invita a vivir y compartir su Palabra», señaló.
Al concluir la Eucaristía, los fieles acompañaron la tradicional peregrinación hasta el muelle, donde la imagen de San Pedro fue embarcada en una de las lanchas preparadas para la ocasión. Desde allí se inició la procesión por la bahía de Arica, mientras las embarcaciones navegaron entre cantos, oraciones y expresiones de profunda devoción, encomendando al Señor la protección de los pescadores, de sus familias y del trabajo que realizan diariamente en el mar.
Una vez más, la fiesta de los Santos Pedro y Pablo reunió a la comunidad en torno a la fe y a las tradiciones que forman parte de la identidad del puerto ariqueño. Fue una jornada marcada por la oración, el encuentro fraterno y la esperanza, en la que quedó de manifiesto que el Evangelio continúa siendo una invitación viva a seguir a Jesucristo, fortaleciendo la vida de las comunidades y alentando el servicio generoso a los hermanos.
Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 30-06-2026









