El llamado de Juan Pablo I a Chile y Argentina por la paz, el entendimiento y la fraternidad

Este domingo 4 de septiembre, Juan Pablo I ha sido beatificado en la Plaza de San Pedro en ceremonia presidida por Francisco. En su pontificado que solo duró 33 días el papa tuvo entre una de sus principales preocupaciones el conflicto que se vivía entre Chile y Argentina. A continuación, la carta que envío a las conferencias episcopales de ambos países.

El 13 de octubre de 2021, el Papa Francisco reconoció un milagro realizado en 1978 por intercesión de Juan Pablo I. El Patriarca de Venecia, Albino Luciani, fue elegido Papa el 26 de agosto de 1978. Murió el 28 de septiembre de 1978, tras un brevísimo pontificado de sólo 33 días.

En ese breve período, preocupado por el potencial conflicto que se podría generar entre Chile y Argentina por el litigio por las islas Picton, Nueva y Lennox en el Canal de Beagle, el «papa de la sonrisa” escribió con fecha 20 de septiembre de 1978 una carta a los episcopados de ambos países animándoles a trabajar por la paz.

En la misiva el Santo Padre expresaba “En estos momentos en los que, ante la situación existente entre vuestros respectivos países, vuestra responsabilidad de Pastores os ha impulsado a pedir a vuestros fieles que trabajen y oren por la paz, deseamos abriros nuestro ánimo de Supremo Pastor y Padre común, para corroborar vuestros esfuerzos en tan meritoria tarea”, agregando que las circunstancias “con sus tensiones y amenazas, solicitan nuestra atención y mueven nuestro propósito de sensibilizar a todos nuestros hijos y a todas las personas de buena voluntad, para que las diferencias abiertas no exacerben los espíritus y puedan conducir a imprevisibles consecuencias”.

Exhortaba además a que, sin entrar en aspectos técnicos “con toda la fuerza moral a vuestra disposición, hagáis obra de pacificación, alentando a todos, gobernantes y gobernados, hacia metas de entendimiento mutuo y de generosa comprensión para con quienes, más allá de las fronteras nacionales, son hermanos en humanidad, hijos del mismo Padre, a El unidos por idénticos vínculos religiosos”.

“Es necesario crear un clima generalizado en el que, depuesta toda actitud belicosa o de animosidad, prevalezcan las razones de la concordia sobre las fuerzas del odio o de la división, que sólo dejan tras de sí huellas destructoras”, enfatizaba el papa, finalizando su carta encomendando estas intenciones al Príncipe de la paz, plegaria “a la que estamos seguros os asociaréis vosotros y vuestros fieles. Sobre cuantos colaboren en esta magnífica empresa de paz imploramos, con nuestra Bendición Apostólica, la recompensa del Señor”.

Cabe recordar que dichas gestiones por encontrar una salida pacífica al conflicto, serían retomadas por Juan Pablo II, apenas iniciado su pontificado. Tras años de mediación papal se llegaría a la firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países, el 29 de noviembre de 1984.

Fuente: Comunicaciones CECh – vatican.va
CECh, 04-09-2022

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