En Tacna, Chile y Perú se unieron en oración por la paz, la fraternidad y el bien común

En la Catedral de Tacna se celebró la Eucaristía de Acción de Gracias por los 216 años de la Primera Junta de Gobierno, en Chile, organizada por el Consulado de Chile en Tacna. La celebración fue presidida por Mons. Marco Antonio Cortez Lara, Obispo de Tacna y Moquegua, y contó con la predicación de Mons. Moisés Atisha Contreras, Obispo de San Marcos de Arica, quien invitó a renovar el compromiso con la integración, el diálogo y la dignidad de toda persona.

El pasado martes 15 de septiembre, en un ambiente de encuentro y cercanía, la Catedral de Tacna fue escenario de la Eucaristía de Acción de Gracias por los 216 años de la Primera Junta de Gobierno, en Chile. La celebración fue presidida por Mons. Marco Antonio Cortez Lara, Obispo de Tacna y Moquegua, y contó con la presencia de Mons. Moisés Atisha Contreras, Obispo de San Marcos de Arica, quien estuvo a cargo de la homilía.

La celebración, organizada por el Consulado de Chile en Tacna, reunió a autoridades civiles y militares de Perú y Chile, representantes de ambas comunidades, familias y amigos, quienes se congregaron para dar gracias a Dios por la historia y la vida de ambos pueblos, fortaleciendo los lazos de fraternidad que unen a estas dos ciudades fronterizas.

Al comenzar su homilía, Mons. Moisés Atisha agradeció la acogida de la Iglesia de Tacna y destacó que esta celebración constituía, ante todo, una acción de gracia por Chile, por su pueblo, sus familias y su cultura, así como por quienes, a lo largo de estos 216 años, han contribuido a construir una patria llamada a ser cada día más justa, fraterna y solidaria.

A partir de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo, el Obispo invitó a orar por las autoridades y por quienes tienen responsabilidades públicas, para que ejerzan su servicio con sabiduría, prudencia y un profundo sentido del bien común. En este contexto, pidió especialmente por los gobernantes de Perú y Chile, para que sus decisiones pongan siempre en el centro la dignidad de las personas y el bienestar de sus pueblos.

Uno de los ejes centrales de la homilía fue el llamado a fortalecer la integración entre ambas naciones. Mons. Moisés Atisha señaló que “las fronteras no deben ser muros que nos separen, sino lugares de encuentro”, recordando los profundos vínculos históricos, culturales y humanos que unen a Tacna y Arica. En este sentido, destacó que miles de personas cruzan diariamente la frontera para trabajar, estudiar, comerciar, visitar a sus familias o encontrarse con sus seres queridos.

Por ello, afirmó que la integración no puede quedarse solamente en los discursos o documentos oficiales, sino que debe hacerse realidad en la acogida, el respeto mutuo, la colaboración entre instituciones y la capacidad de mirarnos con humanidad. “Integrarnos no significa borrar nuestras diferencias ni olvidar nuestra historia”, expresó, subrayando que es posible amar profundamente la propia patria y, al mismo tiempo, valorar y respetar al país vecino.

Al reflexionar sobre el Evangelio de San Juan, que presenta a Jesús en la cruz junto a María y el discípulo amado, el Obispo destacó que, incluso en medio del dolor, Jesús crea una nueva familia fundada en la acogida, el cuidado y la responsabilidad mutua. Desde este pasaje, invitó a preguntarse cómo acogemos hoy a quienes son diferentes, a quienes viven lejos de su tierra o a quienes necesitan encontrar un lugar donde sentirse respetados, acogidos y acompañados.

En el contexto de las celebraciones patrias y de los desafíos que viven actualmente nuestras sociedades, Mons. Moisés Atisha recordó que la paz se construye cada día mediante la justicia, el respeto, el diálogo y la voluntad de reconocer al otro como hermano. Asimismo, invitó a que esta conmemoración no se limitara al recuerdo del pasado, sino que se transformara en un compromiso concreto con el presente y el futuro.

“Dar gracias significa también preguntarnos qué patria queremos seguir construyendo”, afirmó, expresando el anhelo de un Chile y de un continente donde cada persona pueda vivir con dignidad; donde niños y jóvenes tengan oportunidades; los adultos mayores sean respetados; los más pobres no sean olvidados, y los migrantes y quienes viven lejos de su tierra encuentren acogida y respeto.

Finalmente, Mons. Moisés Atisha elevó su oración por Chile y Perú, por sus autoridades, instituciones y familias, pidiendo que quienes ejercen responsabilidades recuerden que la autoridad encuentra su verdadera grandeza cuando se convierte en servicio.

“Que esta celebración sea, entonces, una verdadera acción de gracia y, al mismo tiempo, un compromiso”, manifestó, invitando a ambos pueblos a continuar caminando juntos por senderos de solidaridad, paz, justicia y fraternidad.

Tras la celebración eucarística, el encuentro continuó en el Consulado de Chile en Tacna, donde autoridades, representantes y miembros de ambas comunidades participaron de un compartir fraterno. Este espacio permitió prolongar, en un ambiente cercano y de alegría, los vínculos de amistad y fraternidad que caracterizaron la jornada, reafirmando que el encuentro entre los pueblos también se construye en la cercanía, el diálogo y la convivencia.

Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 17-09-2026