La celebración reunió a autoridades civiles y militares, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales y fieles, en una jornada de acción de gracia por Chile y de oración por el bien común.
Con un llamado a mirar con honestidad la realidad del país y a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de quienes más necesitan apoyo, el Obispo de la Diócesis de San Marcos de Arica, Monseñor Moisés Atisha Contreras, presidió este 18 de septiembre el tradicional Te Deum, con motivo de los 216 años de la vida republicana de Chile, en la Catedral San Marcos de Arica.
La celebración reunió a autoridades civiles y militares, miembros del clero diocesano, religiosos y religiosas, diáconos permanentes, agentes pastorales y numerosos fieles, quienes llegaron hasta el principal templo de la ciudad para dar gracias a Dios por la historia y el camino recorrido por Chile, poniendo en sus manos el presente y futuro de la nación.
La jornada estuvo marcada por la oración y la esperanza, pero también por una invitación a renovar el compromiso con quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad, particularmente los migrantes, las personas privadas de libertad y quienes experimentan distintas formas de exclusión, soledad y abandono.
Uno de los momentos significativos fue la presentación de las ofrendas. El Gobernador Regional, Diego Paco, presentó la Bandera Chilena, mientras que el Delegado Presidencial, Cristián Sayes, presentó la Wiphala, como signos que expresan nuestra identidad, diversidad cultural y el deseo de construir juntos una sociedad donde todos puedan aportar y sentirse parte.
Asimismo, representantes del Ejército de Chile ofrecieron una ofrenda floral ante la imagen de la Virgen del Carmen, Patrona de Chile, poniendo bajo su protección a nuestra patria y a quienes tienen la responsabilidad de servirla.
La celebración contó también con expresiones propias de nuestra identidad nacional. El tradicional pie de cueca fue interpretado por jóvenes del Club de Huasos de Arica, mientras que la música de la celebración eucarística estuvo a cargo del Coro y Ensamble de Cuerdas de la Universidad de Tarapacá, dirigido por el maestro Miguel Platero.
Una fe que se hace servicio
En su homilía, Mons. Moisés Atisha invitó a vivir el Te Deum no solo como una tradición de las celebraciones patrias, sino como una oportunidad para detenernos, agradecer y preguntarnos cómo estamos construyendo nuestra vida en comunidad.
En este sentido, señaló que esta celebración debe ayudarnos a mirar con sinceridad la realidad de nuestra sociedad y la manera en que nos relacionamos unos con otros, especialmente con quienes atraviesan situaciones de mayor fragilidad.
A partir del Evangelio de San Mateo, proclamado durante la celebración y centrado en las obras de misericordia, el Obispo recordó que la fe cristiana está llamada a expresarse en gestos concretos de amor, solidaridad y servicio.
Mons. Moisés Atisha puso especial atención en quienes muchas veces quedan al margen de la sociedad: el migrante que busca una oportunidad, la persona privada de libertad, quien vive en condiciones de pobreza y quienes experimentan soledad, abandono o exclusión.
Durante su homilía, el Obispo también dirigió unas palabras a las autoridades presentes, invitándolas a vivir el ejercicio de sus responsabilidades como un verdadero servicio al bien común.
Recordó que toda autoridad implica una responsabilidad hacia los demás y que las decisiones que se toman deben tener especialmente presentes a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. En ese espíritu, pidió para las autoridades sabiduría, compasión y fortaleza, para que sus tareas estén siempre orientadas al servicio de las personas y de toda la comunidad.
Bajo el amparo de la Virgen del Carmen
Al finalizar la celebración, Mons. Moisés Atisha encomendó a Chile y, de manera especial, a la región de Arica y Parinacota, a la protección de la Virgen del Carmen, Madre de Chile, confiando a su amparo el caminar de nuestra patria y pidiendo a Dios que ilumine a quienes tienen la responsabilidad de servir y construir el presente y el futuro de nuestra sociedad.
De este modo, el Te Deum por los 216 años de Chile se vivió como una celebración de acción de gracias, pero también como una invitación a renovar la esperanza y a mirar con mayor atención a quienes tenemos a nuestro lado.
Una llamada a hacer de la fe un camino de encuentro, servicio y fraternidad, construyendo entre todos una comunidad donde cada persona pueda sentirse acogida, valorada y acompañada.
Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 21-09-2026



















